EDIFICIO DE OFICINAS PARA FCC EN MADRID

El concurso restringido tenía por objeto la definición de la sede central de una de las más importantes empresas constructoras españolas (FCC) en Madrid, así como una serie de oficinas, servicios y restaurantes complementarios de aquél. El lugar elegido, de escaso interés urbano, se encuentra ocupado por un tejido uniforme y homogéneo dedicado a viviendas de alto nivel.

El compromiso entre la necesaria significación y singularidad requerida por la entidad convocante y la realidad anodina pero no por ello despreciable del plano urbano, argumentan básicamente la solución. El objeto arquitectónico, como sujeto de esa singularidad, se propone como un contrapunto que, paradójicamente, reafirma la trama de las viviendas. La pieza que alberga las oficinas principales destinadas a uso de la empresa (FCC) adquiere una singularidad geométrica y formal, y destaca sobre el resto del perímetro construido que alberga los demás de usos y las alineaciones del plano urbano.

Este edificio principal, pensado como una pieza “mineral” con voluntad de pasar a formar parte del paisaje urbano, se enfrenta al parque y queda rodeado por el mismo en la medida que la zona central de la parcela, también ajardinada, se propone en continuidad con aquél. La especial geometría dota de una significación a la pieza coherente con la voluntad corporativa de obtener un cierto grado de representación a partir de la nueva arquitectura .

Las oficinas de la empresa ocupan el edificio corporativo. Tanto la última planta como la baja contienen espacios de una cierta singularidad, ambos de gran altura. El primero sirve a los espacios más representativos de la empresa. En la planta baja se singulariza el acceso como un espacio ambiguo, acotado por el edificio pero a la vez exterior y ajardinado.

El resto de oficinas y comercios, así como el restaurante, se resuelven según una geometría que permanece fiel al plano urbano. Además de resolver los problemas de pendiente del terreno, se refuerza el espacio interior y las áreas ajardinadas sobre la que vuelcan los restaurantes, cuyo volumen adquiere cierta singularidad dentro del conjunto. El aparcamiento general se sitúa en subsuelo de manera que el centro de la parcela queda liberado para plantar árboles de gran envergadura.

Las planchas de aluminio marino extrusionado, cuyo espesor y dimensión permite una cierta manipulación, tratados con chorro de arena, constituye el material elegido para dotar al conjunto de valor y calidad constructiva. La pieza que alberga las oficinas de la corporación se configura en su perímetro por una fina “red” exterior construida con “perfiles” de aluminio procedente de las mismas planchas. Este “velo” vertical tamiza y hace más misteriosa, más delicada, la visión de la gran pieza de vidrio que configura el perímetro interior del volumen de oficinas. Este vidrio se construirá como lámina doble con papel de arroz en el interior. Ello contribuirá a disminuir la sensación de transparencia aumentando la de “mineralidad” del conjunto. El “velo” de aluminio no es uniforme y su densidad variará en función de la existencia de áreas que se quieran significar, por ejemplo el acceso.