ARGENTINA / NUEVA ARQUITECTURA
MUESTRA EN SANTA FE
por Gabriel Biagioni y Javier Mendiondo

¿Puede una mirada deslocalizada de los centros editoriales y de consumo cultural ofrecer un panorama acabado de la “nueva arquitectura argentina”? Identificar la existencia de un modo local y nuevo de producción arquitectónica y condensarla en una muestra parece un emprendimiento, al menos, ostentoso. La demanda de nuevas narrativas encontrará en estas obras resultados parciales, tanteos, misceláneas de nuevas estéticas, que son adoptadas por los programas corrientes.

A mediados de 2004, :grupoarquitectura> se propuso la tarea de recopilar en una muestra de arquitecturas recientes un estado de hecho de la producción local. La convocatoria se basó en algunas certezas: en primer lugar debía necesariamente formularse a través de la realidad matérica (la instancia de la concreción), y por otro lado, abarcar cierta extensión territorial. Fue una muestra que se supo imperfecta: no relevó uniformemente ni sistematizó
la convocatoria. Simplemente convocó a ciertos autores por afinidades de indagación. Fue una aportación, un esfuerzo desde la periferia, desde otros centros, por cristalizar un momento.
No intentó definir una forma de ver el problema contemporáneo, sino reflejar la multiplicidad de visiones.
Buscó sustancias, conceptos, valores, más allá del promedio. Los criterios de selección se sometieron también a la ineludible presencia de ciertos circuitos de empatías e intereses mutuos.
La secuencia de paneles generó un relato, un texto que hablaba más de actitudes, y tal vez de ciertos tipos de programa, que de autores o de modos.

LOS PROGRAMAS DE LA NUEVA ARQUITECTURA
La selección no sólo contenía la arquitectura ya instalada en la industria editorial, sino que pretendió exponer aquella práctica hasta ahora más anónima. La muestra contó con algunos ejemplos de arquitectura institucional tales como Testa, Vekstein y Szuldman-Zambonini, entre otros, en momentos en que el equipamiento social era un fenómeno más privatizado mientras que la producción pública parecía divorciada de la especulación proyectual.
La vivienda particular de los sectores sociales que han salido intactos de la crisis económica se ha convertido en: el soporte que le da continuidad a cierta progresión, el campo de acción de las búsquedas de los arquitectos reflexivos, y en la posibilidad, casi excluyente, de definir un sistema de ideas. Dan testimonio de ello, entre otras, la economía estética de Bucho Baliero y Fernando Jaime, la aguda domesticidad de Gerardo Caballero, la redefinición de lo popular de Marcelo Villafañe y la pertinencia al sitio de Ana Etkin. Si somos aún más ambiciosos en nuestra lectura, podemos decir además que la vivienda particular ha quedado casi aislada como campo de experimentación cotidiana, en la escena corriente de la arquitectura.

La vivienda colectiva ha demostrado ser un terreno de experimentación tipológica que intenta responder a nuevas formas de habitar, desafiando los códigos de edificación formulados para “encorsetar” modelos definidos de viviendas agrupadas y desafiando también a las unidades de negocios que utilizan tipos arquitectónicos rígidos. Rafael Iglesia y Oscar Fuentes sostienen estas exploraciones con sus agrupamientos habitacionales.
El renacer del espacio público como problema arquitectónico fortalece un escenario en el que la crítica proyectual
se ha encontrado con administraciones públicas más conscientes del sustento físico de sus sociedades. En este apartado, la movida cordobesa aporta los mejores ejemplos de recintos apropiados de ciudadanía de la década de los ‘90: Barrado-Bertolino, Dutari-Bondone ofrecen convicciones nuevas y otras continuadoras de su arraigada tradición
del paisaje urbano.

LA CONDICIÓN DE LA ARQUITECTURA LOCAL

Podemos intentar descubrir también cierta condición de “lo local”: ¿cómo define hoy la arquitectura en nuestro país la idea de “lo local” en un contexto internacional en donde esta idea ha sido suplantada por “lo global”? Podemos definir lo local más como condición de posibilidades que como una realidad física y cultural concreta.
Asistimos a la paradoja de saber que el mundo dispone de mayores opciones tecnológicas, mientras que nuestra realidad nos las niega. Gran parte de estas obras se han desarrollado intentando superar el desafío de los recursos diezmados por un aislacionismo involuntario, pero tal vez, por esto mismo, necesitan dirimir lo esencial sin espacio para la cosmética o para la representación.
Queremos, con las obras presentadas, hablar de pertenencia, pertinencia y permanencia. Reconocemos que en cierto público esta muestra puede haber causado una sensación de extrañamiento, pero fue nuestra intención utilizar este acontecimiento como forma de captación de miradas atentas, que dispare nuevos encuentros. Generar una masa crítica (de nuevo, imperfecta) que sienta un estado de interrogación y participación.
Por último, con el nombre Argentina / Nueva arquitectura no presumimos de desvelar una nueva visión, una “nueva arquitectura”, sino que lo adoptamos como austera referencia espacio-temporal y como marco de la convocatoria. A / Na se instaló además en una secuencia de reciente historia pero de ambición expansiva inaugurada en la muestra iniciática Litoral / Nueva arquitectura, realizada en Santa Fe en el año 2001.

 

:grupoarquitectura> está integrado por los
arquitectos: Humberto Annichini,
Pablo Anzilutti, Gustavo Barrirero, Gabriel
Biagioni, Eduardo Castellitti, Julio Cavallo,
Leandro Copello, Carlos Di Nápole, Fabio
González, Alfredo Jurado, Javier Mendiondo,
Alejandro Moreira, Sergio Pecorari,
Rosana Sdrigotti y Julio Toledo.