ARQUITECTURA ARGENTINA 2004
Diez apuntes sobre una mutación
Roberto Fernández

Lo que sigue podría llamarse de diversas maneras y seguramente alguién se preguntará, avanzando en su lectura, porque se llama así. La respuesta es: porque nada puede ya reducirse o cerrarse a una especificidad super limitada. Dicho de otra manera, creo que hoy ya no se puede hablar de un tema puntual - como el estado de la arquitectura en un lugar y época- sin entender las coordenadas y determinaciones que afectan y comprometen tal práctica y pensamiento específicos. Si me preguntan si esto supone la pérdida de una condición de autonomía del saber arquitectural, respondo que sí, que tal autonomía se ha perdido y que hace falta adentrarse en la comprensión de las características del mundo contemporáneo.

Cada vez pués, parece mas dificil hablar de una arquitectura situada, en una época o propia de un lugar, dado si se quiere, un proceso quizá posmoderno, cuya paradoja radica en la supresión del universalismo moderno ( que tal vez sea el universalismo iluminista ) junto al estallido de un mundo fragmentado en retazos que apenas suturan entre sí riquezas impúdicas junto a miserias insostenibles, todo eso sí, lubricado con el aceite de una información mundial.
Esa fragmentación cínicamente aceptada como progreso, presenta la dificultad de discernir alguna autonomía o identidad en cada pedazo visto además el imperativo de un querer ser global a expensas de antiguas categorías del siglo pasado como el ser nacional y otras yerbas.

A lo que podría agregarse como dificultad añadida, la difuminación que presenta la arquitectura como concepto, al menos en el punto de su reconocimiento social pero también al interior del colectivo disciplinar, que me parece al menos, desconcertado, salvo los muy recién llegados que no tienen nada que perder y que por tanto carecen de nostalgias sobre aspectos al parecer centrales en la prehistoria moderna de esta actividad, como las ya arcaicas nociones de cliente, programa, implantación, función, etc.

Pero todo sigue en cualquier forma y a modo de ofrecer una modesta agenda de reflexión intentemos proponer unos apuntes sobre que podríamos entender como arquitectura argentina 2004 , partiendo posiblemente de una cierta incertidumbre en cuanto a definiciones pero a la vez, con la posibilidad de pensar sobre mutaciones y cambios sino en el adjetivo argentina al menos en el sustantivo arquitectura.

1. Una primera expresión de mutación sería la de la arquitectura a las
ciencias del territorio (eufemismo por ahora teórico, que intenta identificar un campo más amplio en el cuál se definen tareas tales como las del cuidado - en el sentido heideggeriano - del mundo natural transformado junto a los conceptos y formas de operar con lo artefactual, es decir el mundo tecno-cultural de los futuros artificiales ).
Es decir, hasta ahora tuvimos dos etapas históricas: la del manejo del territorio ( premodernidad ) y la del manejo de su artificialización ( modernidad ) y quizá aparezca una tercera que es la del manejo conjunto de territorio ( ya que no se pueden cometer mas errores en un planeta ya insustentado ) y del sistema artefactual ( objetos y prácticas habitativas, desde ciudades-urbanidades hasta vestimenta y mobiliario pasando pués por los objetos habitables, o sea, la arquitectura ). Esta es la propuesta acerca de una imbricación entre premodernidad, modernidad y posmodernidad ( no ahora como conceptos secuenciales sino cuasi simultáneos, o mejor: simultaneados en este presente histórico ) que hace Bruno Latour. Esta mutación está iniciándose pero ya hay síntomas, como la dispersión institucional de la arquitectura tradicional en conglomerados educativos del tipo urbanismo + arquitectura + diseño.
Una segunda forma de definir esta mutación sería el pasaje del pensum de la arquitectura al diseño universalizado. Todo es diseño dicen por caso Hal Foster o Ezio Manzini , incluso presentando algún recelo sobre la implícita sobrestetización que presentaría ese proceso. Pero por otra parte filósofos tan dispares como Guattari, Deleuze o Badiou reclaman el retorno de una subjetividad que no podría obtenerse sino en una generalización del sentido estético de convivencia, o sea, sino en un mundo cuya regulación requeriría diseño. Un tercer modo de definir esa mutación que planteamos como primera cuestión sería el pasaje de la arquitectura de las cosas duras ( arquitectura técnica ) a la arquitectura como conocimiento, lo que se abre al debate político principal de esta hora, a saber: Como insertarse en la onda del conocimiento como capital principal actual ? Siguiendo con este esfuerzo enumerativo habría dos modos mas de plantear esta primera mutación: un cuarto modo es el del pasaje de la realidad a la virtualidad ( entendida como otra realidad, no como no-realidad ); lo que implica que no se deja de producir, sino que emergen otras modalidades de producción.
Y por último, un quinto modo de la mutación es el del pasaje del producto al servicio ( o bien, de la producción unificada a la producción sistémica, o si queremos también, de la producción fordista a la producción toyotista, del mundo del stock fijo al mundo de la logística mutable ).

2. Podría entonces decirse, no sin algún dejo provocativo, que la arquitectura se murió, por tanto al modo de rey muerto/rey puesto,viva la arquitectura. Puesto que estamos en una época de mucho diseño y poca arquitectura.
Cuando se quiere hacer un resumen de la arquitectura reciente ( lo que va a las Bienales o lo que se publica en las revistas centrales ) se ofrece una descripción restringida a las prácticas monopólicas, es decir, a la arquitectura todavía requerida desde ciertas franjas específicas del Mercado que en su modo concentrado de producción genera especularmente formas monopolizadas de producir arquitectura.
Si resulta algún consuelo lo mismo está pasando con otras dimensiones profesionales ( es decir, aquellas formaciones que han sido despreciativas del núcleo disciplinar ) del trabajo como el Derecho o las Ciencias Económicas, sin hablar de la Medicina, reformateada drásticamente en las modalidades prepagas.
A la ausencia de pymes productivas corresponde la ausencia de arquitecturas ( o formatos de producción de arquitectura ) pymes. Desde luego este paisaje es genérico ya que hay muchos grupos pymes de arquitectura que pugnan por dejar de serlo, es decir que compiten para dejar de ser pymes, incluso participando de modelos colaterales de funcionamiento ( relación de dependencia con empresas monopólicas de diseño ). La actual transición político-económica argentina por ahora es solo eso, una transición que todavía no alcanza a modificar el escenario empresario de los 90.
Pero este país ( al contrario de Chile o Perú ) posee un ejército enorme de proyectistas, probablemente unos 100000 matriculados y unos 1500 nuevos cada año, a pesar de las recientes diversificaciones de titulación mas o menos recientes ( desde el Diseño Gráfico al de Objetos proto-industriales, como muebles o ropa ).
Por razones pués tanto de demanda ( la concentración del encargo a oferentes monopólicos e incluso el proyecto cautivo dentro de la demanda ) como de oferta ( enorme competencia y bajísimos costos de producción de diseño ) el núcleo duro de la Arquitectura se ablanda y adapta, al menos en lo que queda fuera del corazón del mercado de diseño ( es decir, la demanda corporativa y la franja mas alta del Mercado, satisfechas por la oferta monopólica de diseño ).
A ello se le adosan otras cuestiones que debilitan las certezas, al menos en el campo de la oferta de diseño, como efecto de tres crisis combinadas: la crisis estética de significación ( que es simultánea o tributaria de la expansión del arte y su consecuente pérdida de sentido ); la crisis política del Estado ( como programador de la demanda de diseño ) y la crisis social de los estamentos medios o burgueses ( como mercado modernamente abierto al gusto del diseño moderno: la existencia de este mercado puede que haya sido la causa misma de existencia de la producción de una cultura material moderna y su crisis o cese como tal implicaría pués, una crisis o cese de esa cultura material ).

3. Otro aspecto de la mutación - en este caso, muy ostensible para las culturas otrora periféricas como la argentina ) es la caída del regionalismo naif o de la ingenuidad provinciana, crisis o mutación en cualquier caso, mucho mas evidente en casos comos los de México o Brasil.
El fin del paraíso incontaminado de lo regional tiene que ver desde luego con la actual omnipotencia de lo comunicacional: antes era posible una estética robinsoniana del noble salvaje simplemente porque no se sabía que ocurría en otros contextos y entonces una cierta perspectiva de evolución de cultura a civilización provenía de una capacidad endógena de acumulación de capital intelectual que la historia reservó para muy pocas culturas ( Toynbee llega a hablar de unas dieciocho formaciones que habrían completado ese recorido ). Ahora la civilización se identifica con cierta idea de pensamiento único ( Ramonet ) y/o del fin de la historia ( Fukuyama ), con lo cuál lo que obtuvo es una suerte de certificado de defunción de la posibilidad de las culturas locales. Ser local entonces, reemerge como problema político y cultural, no como siesta, en el sentido de tranquilo retiro en una cosmovisión restringida, con su propia historia, lenguaje y vicisitudes.
Esa perdida seguridad de un aislamiento tal vez fecundo, lamentablemente parece no tener retorno y en cualquier caso una postura afín a preservar cierta identidad dada en la relación específica entre una sociedad y un territorio hoy implica una lucha, un trabajo. En el que la recuperación del ser-ahí ( ese das-ein heideggeriano según el cuál no hay posibilidad de ser o existir sino en el morar-construir ) hoy se ha hecho trabajoso y casi imposible. Dado que emerge la pregunta por el ahí, quién maneja ( concibe y diseña ) el topos? Un topos unificado por una universalización compulsiva del consumo ( que supone incorporar el lugar al consumo ) que se ha dado en llamar no sin ironía, la macdonaldización del mundo, la lucha desigual entre la empanada y la hamburguesa, entre el mate y la Coca Cola y sus respectivos paisajes sociales .
Si descartamos entonces aquella cualidad posible del regionalismo ( que hasta había constituído el acompañamiento cultural-local de la teoría de la dependencia de los 60 ) aparecen otros problemas, como en la arquitectura actual, aquel de otros contextualismos ( como el cultural - en el diseño museológico de Beitía para el Xul Solar - o el institucional - en el diseño terapéutico de Vekstein para el IMRVL en Vicente López que, dicho sea de paso, reabre otras posibilidades alternativas de construir equipamiento social ).
Lo que quiero señalar en ese par de ejemplos es que ha desaparecido la identidad via empatía con un locus local y nace en cambio, un modo de trabajo mas abierto y tal vez menos seguro, en procura de si cabe, de una identidad futura, un ensamble con posibles aceptaciones socio-culturales que habría que ir construyendo para adelante, no para atrás. Esos dos arquitectos citados curaron - y ayudaron a definir pués - la movida santafesina que el llamado Grupo Arquitectura empezó a exponer en su muestra y manifiesto del 2003, donde remiten a un contextualismo complejo, por caso el de los poetas como Saer, que curiosamente en su texto Las Nubes - al que alude ese manifiesto - propone un complejo juego en que el sujeto se reconoce como vinculado a un lugar pero sólo a través del tiempo y la distancia, anulándose esa primaria noción de identidad que refiere a un aquí-ahora, una cercanía espacial y temporal.

4. Una cuarta expresión de mutación de la arquitectura estaría dada en su reciente y generalizada diversificación de la praxis y por tanto de la teoría. Hay cierto estallido del corpus tradicional de la arquitectura ( por lo menos, de la arquitectura moderna, ya que Palladio había sido suficientemente demostrativo de intereses que intersectaban territorio y diseño planteando prtemonitoriamente cuestiones mas actuales de dispersión y recomposición de saberes ).
Esa diversificación implica por caso la recuperación de cuestiones hasta ahora non sanctas, por ejemplo, el interiorismo, la especialización proyectual, el interés por el marketing ( el marketing que haga vender diseño o el diseño en sí como marketing y comunicación ), etc. En cierto sentido esta apertura quizá implique aprender del inclusivismo de Koolhaas, ese inclusivismo análitico y desencantado de la ciudad genérica, pero que siempre permite o mejor, exige, un pensamiento proyectual, tanto para criticar como para re-formar, si bien cabe descartar su contenido antisocial de ironía, de estetización del desastre .

5. Otra expresión mutante podría verificarse en el pragmatismo en las respuestas posibles del diseño, en un ablandamiento del orden canónico ( pero a contrario sensu: homogeneización del gusto via homogeneización de la información linguística ) . Este pragmatismo reinstaura cuestiones tales como los proyectos sin planos, sin honorarios, sin clientes, sin programas, etc.
Cuestiones que reivindican y exigen saberes tácticos, urgentes y oportunos, no una teoría decantada sino una capacidad express de análisis, crítica y respuesta proyectual. Esto que podría verse como atontamiento o insensibilización, creo por el contrario, que implica extremar la lucidez del proyectista de urgencias . Un caso de esta clase es el de las arquitecturas tácticas o furtivas como las de Santiago Cirugeda en Sevilla ( o algunas de las propuestas conceptuales de Rodolfo Livingston ).
Una capacidad inédita hasta ahora que implica por ejemplo, inventar la demanda, pasar a la dimensión del conocimiento/servicio. Hay pués una exigencia transformativa de la siesta conceptual del arquitecto que espera al cliente y su comitencia. Hay que saber leer el mundo ( que es el mundo a la vez global y local ) sin lo cuál la especialidad del proyecto es infructuosa.
A su manera César Carli implicó en sus aportes teóricos este requerimiento: quizá él no haya fijado una metodología ni un conjunto de proyectos ejemplares, pero sus escritos proponen el esfuerzo de entender la complejidad del mundo local-global en el cuál se opera el tema del proyecto, ya no como una acción técnica y formalizada sino como una intervención cultural y abierta .
Ese saber leer lo dado-previo para deducir el acto proyectual con cierta economía natural del gesto oportuno es ostensible en la mirada de Testa sobre la ciudad. O en la capacidad del grupo Contenido Neto cuando encuentra un material en la basura de las botellas plásticas, a partir del cuál proponen una lectura facultativa de una proyectualidad que incluso se hace pública, ya que ellos plantean superar la propiedad intelectual y ofrecer un material ( descubierto como tal ), unas herramientas elementales y un breve manual operativo para que cualquiera proyecte ( o ejecute performances o aplicaciones del sistema que han descubierto ).

6. Otro aspecto de mutación contemporánea de la arquitectura que afecta a toda ésta y también se instala en debate argentino actual del diseño es en este caso, el desplazamiento hacia una estética del despojamiento implícita en la actual omnipotencia de los discursos minimalistas.
Discursos en el que hay discernir y cuestionar un minimalismo maximalista, como el de la la costosa moda internacional que implican las veneer wall de Siza, o los opulentos paramentos del Kursaal de Moneo, o el festival de pieles costosísimas de los españoles Abalos&Herrero o del tándem suizo Herzog&DuMeuron, etc.
Ahora el diktátum de la moda internacional así como nos impone a Armani o Boss también nos instaura, via El Croquis, ese minimalismo ostentoso, ya lejano del purismo original de Pawson - que se verificaba mas bien en inocentes y blancos restaurantes londineneses - o del esencialismo de proyectistas experimentales como Jason Griffith o Tony Fretton, quiénes serían herederos de las teorías de Cedric Price.
Habría pués que oponer a ese suntuoso minimal de exageración técnica para lo inaparente ( que tuvo aquí la aventura del Malba ), otro minimalismo mas verdadero o real que es el de manejar lo poco que queda cuando se eliminia el exceso o el derroche. Por ejemplo, el diseño ejercido por Zumthor o las casas de bajo costo de Eolo Maia o los proyectos populares y rurales deLina Bo Bardi o la arquitectura de pies descalzos de Jaé Chá o algunas cosas de Benítez.
Se trata pués de descubrir potencia en lo mínimo, trabajos en los que Klotz o Iglesia - por poner ejemplos cercanos - intentan con mas ambición unificar un planteo global con un enfoque local, mas nítido en el caso del rosarino, al menos interesado en explotar el potencial estéticamente minimal de materiales locales, como el quebracho .
Un minimalismo que puede encontrar modos de reconocimiento de lo inmediato material en algunas obras domésticas del portugués Souto o en los trabajos en el desierto de Arizona de Rick Joy. También habría que plantearse el posible caso de minimalismos híbridos, en cuyo caso sería bien interesante conseguir una fussion-minimal equivalente a la música de Caetano Veloso en arquitectura . Otra equivalencia podría explorarse en la perspectiva de las Historias Mínimas ( refiriendonos a la película patagónica de Carlos Sorin pero también dicho sea de paso a los short-stories de Raymond Carver o a los scripts de Sam Shepard o Michelangelo Antonioni ).

7. Un posible modo adicional de manifestar la mutación en curso que supone nuestra tesis principal supone en este caso mas bien revisar y quizá ratificar un modo o habitus de proyecto que floreció en la llamada - por Frampton - Escuela de Buenos Aires pero que quizá identifica una cierta vía moderna de proyecto en nuestro país desde los 60 en adelante; eso que fue llamado arquitectura de partido y que en realidad no era sino combinar, bajo influencia corbusierana - el proyecto debía poder dibujarse en un boleto de tranvía -.el rigorismo simplificador moderno con la vieja forma del parti de la Beaux Arts, el modo de componer o ensamblar según pocos criterios de articulación ( trama, simetría, etc.).
Tomar partido pués, como expresión a favor de la economía sígnica del proyecto-telegrama cuando aporta a una síntesis real, no a un capricho del proyectista o a un prejuicio formal previo. El partido así puede funcionar como via para la identidad ( en tanto reconocimiento de tipicidad existente en un lugar) y también como base racional de evolución del proyecto, como síntesis del contenido analítico-resolutorio de un buen proyecto.
El concepto de partido también puede funcionar como programa lógico de materialización, en la medida que supedite la lógica compositiva a una real viabilización de su realización. Es decir, aceptar el esquema proyectual basado en el uso del partido implica tal vez salirse del imperativo tectonicista semperiano como objetivo absoluto ( o sea entender a Semper - en tanto teórico de la generación de las pieles - mas que a su propagandista moderno, Frampton - en tanto nostálgico de una modernidad quizá estilística antes que conceptual - ).

8. Un modo mas de expresión de la mutación actual de la arquitectura sería aquél que verifica el reciente interés superlativo en la cuestión de la sustentabilidad; una sustentabilidad hay quedecir, al menos entre nosotros, todavía no tecnológica ( enegías alternativas ) ni institucional ( como lo que estarían expresando las normas francesas HQE, Haute Qualité Environmental ), sino una especie de sentido común ( o lógica) de la contención, del análisis de la razón de ser material y constructiva del fáctum arquitectural o del diseño objetual en general, que supone revisar la idea de prematerialidad ( de dónde viene cada material, como ha sido hecho, con que gasto de energía ) y la de posfuncionalidad ( cuanto puede y debe durar un fáctum arquitectural, como mantenerlo y a que costo, como minimizar sus externalidades ambientales, etc.). Un cultor de estas posturas, que todavía mantiene cierta frescura de investigación en su trabajo proyectual sería Mederico Faivre, por ejemplo en sus obras de Vicente López, en su pequeña capilla para los coreanos de Flores o en su reciente monasterio de Santa Mónica

9. También existiría un potencial de mutación en el juego de palabra que queremos presentar así: pequeña escala y pequeña escuela. Refiere esto al diseñar todo, diseminar y fragmentar el diseño, diseñar en todas partes, aceptar el microdiseño y el microproyecto. Esta noción de microproyecto vale hoy tanto para pequeñas actividades de potenciamiento social ( los microproyectos sociales del grupo latinoamericano Ficong por ejemplo ) como para la revisión de la calidad urbana a partir de la yuxtaposición de múltiples pequeñas actuaciones de diseño ( lo que el sociólogo de Seattle David Sucher llama comfort city ). Pero además entendemos que esta perspectiva de diseño a pequeña escala también debería implicar una reforma de los modos de enseñanza del proyecto: tal idea de pequeña escuela implicaría así enseñar lo poco, prioritario y necesario, tanto como reducir el componente teórico-simulatorio de la enseñanza ya una pequeña escuela de la pequeña escala podría realizar o verificar constructivamente lo que investiga/enseña/experimenta . El caso mas interesante de esta via es la experiencia de Sam Mockbee y su Rural Studio dentro de la Universidad de Alabama y entre nosotros quizá la actividad microproyectual social llevada adelante por Carlos Levinton en Buenos Aires, así como algunas experiencias en Rosario y Tucumán ( quizá todavía demasiado tecnológicas ) .
Acerca de esta doble idea de centrar interés en la pequeña escala y en enseñar-construyendo cabe analizar si es posible pensar algo equivalente a lo que es el Movimiento Dogma en el cine danés aplicado a la Arquitectura ?

10. Por último, otro modo de mutación me viene a cuento cuando escuché que el relativamente nuevo Politécnico de Milán II ( nueva escuela desgajada de la anterior ) eligió llamarse de archittetura civile, creo en el sentido de entender lo público como cosa civil, recentrando la pregunta ética esencial en la formación en torno de la lucha por la condición pública de la arquitectura ( pregunta que se traduce así: a quién vender proyectos con garantías de ética pública - la arquitectura civil en el sentido de aportar a la civilidad - en un mundo en que todo se privatiza ? ).
Cabría pués pensar/regalar/promover proyectos y proyectaualidad, ir a la búsqueda de clientes del futuro ( como sería el caso de ong´s, obc´s, colectivos sociales, minorías, etc.), establecer la inquietud sobre el derecho a la arquitectura, al ambiente diseñado y con prestaciones mínimas garantizadas, a lo que reinstaure una cultura proyectual de la necesidad antes que al mero favorecimiento de estéticas dirigidas a la satisfacción del deseo.
El caso de la múltiple y sostenida obra pública del municipalismo rosarino es un puntual y no demasiado generalizable interesante ejemplo entre nosotros, con muchos proyectistas casi anónimos involucrados y buscando la mejor arquitectura para el disfrute social y popular, como el Museo de los Niños en el Parque Independencia, trabajo póstumo de Marcelo Perazzo. Se trataría entonces de derivar en lo posible el proyecto al trabajar en la esfera pública, con sus consecuencias metodológicas como apoyarse en las transparencias, la verosimilitud, la legilibilidad, el evadirse de los metalenguajes.
Expandir pués los términos de la mutación que señalamos como eje para discutir la arquitectura hoy y aquí supondría hacerse cargo de un final de ciclo histórico, con su carga de nostalgia por las posibles pérdidas y de incertidumbre frente a una navegación mas abierta, pero también con el potencial de diseminar el pensum arquitectural en las nuevas y futuras formas de la vida social global y en ella, con el aporte que un diseño maximizado pueda hacer a favor de la identidad local.