Cómo combatir el desconcierto estético que se ha instalado entre nosotros?
¿Cómo satisfacer nuestra infinita necesidad de trascender ... esta realidad?
En este fascinante (aunque todavía un tanto velado) momento de transformaciones, debemos asumir el compromiso ineludible de ser nosotros mismos, derrotando aquella inercia omnipotente que prohibe, que discrimina, que detiene...
Ante un panorama tan mezquino, nuestra extraña conducta individualista de operar (e imaginar) ha demostrado una ineficacia tan exagerada que se hace evidente en cada uno de los sucesos y situaciones que permitimos (y generamos). |